Suecia, mi lugar

18 mayo, 2018

Hace ya unos días que estamos disfrutando en Estocolmo de un tiempo muy veraniego, temperaturas que llegan a los 27 grados y con un sol radiante donde apetece estar fuera comiendo o cenando una buena barbacoa con los vecinos y hablar, hablar de la vida.

Hoy nuestra vecina nos ha invitado a cenar junto con unos amigos con sus respectivos hijos. Una pareja formada por una chica tailandesa y su marido sueco que nos han contado cosas que me han sonado muy familiares: la comida, el cuidado de la pareja,… lo que me ha hecho gracia es cuando hemos hablado de los impuestos, la mujer de origen tailandés ha confesado que al principio no le hacía especial ilusión pagar la cantidad de impuestos que pagamos en Suecia (más del 30%) y no le falta razón ya que en Tailandia han habido muchos casos de corrupción llegando al extremo de sufrir un golpe de estado por parte de los militares para meter entre rejas a la casta política y limpiar todos sus estamentos de la corrupción que estaba llevando al país a la banca rota, pero luego su marido la hizo recapacitar diciéndole que todo lo que le rodea es gracias a los impuestos que paga y es que cuando ves donde va tu dinero, ves como funcionan las escuelas, la sanidad, el transporte, las ayudas a tus hijos, etc, etc, no te queda otra que aceptar que estás aportando al bienestar no sólo de los demás sino también al tuyo propio.

Un amigo me decía que Suecia es como el lugar donde van los elefantes a morir, suena muy macabro pero tiene parte de razón, aunque mucha gente no puede adaptarse y tiene que volver a su país de origen, motivado principalmente por el clima y la oscuridad, cuando finalmente te adaptas, el país te proporciona una seguridad para centrarte en ti mismo, quizás ese es uno de los motivos por el cual Suecia es un país puntero en la industria musical y en literatura, no es un país “divertido” como puede ser España, Italia, Grecia o incluso Tailandia, pero si buscas entretenimiento tan sólo tienes que coger un vuelo y disfrutar de tus 25 días laborables al año de vacaciones pagadas.

Todo es cuestión de poner los pros y los contras en una balanza. En mi caso y en mi situación actual he de confesar que mi hogar está en Suecia y al lado de mi marido.

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